25 mayo 2011

Vídeos: Elecciones en España y el Movimiento 15 #acampadasol

Aquí un par de vídeos que hemos hecho con Carlos Franco sobre las elecciones del pasado 22 de mayo y el movimiento 15M, que acampa desde hace poco más de una semana en la madrileña Puerta del Sol. Que los disfruten.



13 mayo 2010

El regreso

A partir de mayo de 2010 les ofrecemos un blog renovado, con los recursos de comunicación de los que disponemos hasta el momento. Aquí podrán seguir las emisiones de Génesis Televisión, tanto en vivo como diferidas. El nuevo diseño del blog también ofrece un recuadro con la actividad tuitera más reciente y los enlaces, tanto a la revista Derecom, como a nuestra página de preguntas y respuestas en Formspring.me, así como al resto de las actividades que desarrollamos en la actualidad y a nuestros blogs hermanos. Deseo que este reencuentro con la red sea provechoso y que podamos exprimir todas las posibilidades que tiene Internet. Aprovecho para poner a su disposición estos espacios y enviar un caluroso abrazo.

Manuel de Santiago Freda

23 abril 2009

Génesis Digital (23/04/09)



Por un error del ordenador solo está grabada la primera hora de emisión, es decir, de 23 a 24 hrs.

Génesis Digital (22/04/09)

19 marzo 2009

11 marzo 2009

Sarkozy en México



A partir de este post y cada semana se actualizará nuevamente la columna "Buenas Razones", como parte de un proyecto conjunto de medios en Internet. Además de su versión en vídeo, el comentario se podrá escuchar dentro de la programación de Génesis Digital los lunes, miércoles y jueves a partir de las 23:00 hrs. (Europa) en http://genesisdigital.listen2myradio.com/

13 diciembre 2006

Manuel de Santiago en Hechos Puebla

Manuel de Santiago Freda habla, en el noticiario Hechos Puebla, sobre el proceso de renovación en la Comisión Estatal de Acceso a la Información Pública. (11/12/06).



Debido a que los usuarios han reportado problemas para visualizar esta pantalla, el video se encuentra disponible en el siguiente link: http://www.youtube.com/watch?v=2zz8m2dzd5k

09 octubre 2006

Índice de Fuentes de Soborno

A partir de esta semana iniciamos la modalidad de la video-columna, por lo que ahora la podrán ver y escuchar. Esperamos sus comentarios en torno a esta nueva aventura que emprende nuestro blog.


24 septiembre 2006

Acceso a la información: la experiencia europea

De acuerdo al teórico Osterdahl, la libertad de información está íntimamente ligada a la libertad de expresión. El teórico señala que “de hecho se considera un componente de la libertad de expresión de incalculable valor. Por esto es tan valorada la apertura; se le asocia con uno de los derechos humanos y de las libertades consideradas fundamentales en una sociedad democrática”. En ese sentido, se relacionan a ésta las libertades de comunicar información y de expresar ideas, opiniones y sentimientos, así como la libertad de obtener y recibir información.

El término como tal -acceso a la información-, es utilizado en distintos cuerpos normativos, así como por teóricos y en tesis jurisprudenciales. El Tribunal de Primera Instancia de las Comunidades Europeas, que ha interpretado la norma comunitaria que otorga el acceso a los documentos de la Comisión Europea, ha señalado en sus sentencias que la Decisión 94/90 constituye un acto que “otorga a los ciudadanos un derecho de acceso a los documentos que obran en poder de la Comisión”.

En la jurisprudencia europea, el acceso a la información está vinculado a un control efectivo y eficaz del poder que ostentan las instituciones comunitarias, y, en ese sentido, es una forma de incrementar la confianza en la Administración. Asimismo refuerza el carácter democrático de las instituciones. En el Código de Conducta que dispone el acceso a la información, se considera un “principio general” el que el público tenga el más amplio acceso posible a los documentos de la Comisión y el Consejo.

La facultad de investigar es el mecanismo mediante el cual se pone en funcionamiento dicha contraloría social. Por ello, los tribunales europeos han sentado numerosos precedentes sobre la forma en que las autoridades deben proceder al responder una solicitud informativa. Como la ley comunitaria impone dos clases de excepciones –la valorativa de protección del interés público, y la discrecional del secreto en las deliberaciones-, los órganos jurisdiccionales han resuelto que las instituciones, antes de pronunciarse sobre una solicitud de acceso a determinados documentos, están obligadas “a examinar, en lo relativo a cada documento solicitado, si, a la vista de las informaciones que obran en su poder, su divulgación puede efectivamente perjudicar a uno de los intereses protegidos por la primera categoría de excepciones”. La anterior se conoce como “prueba de daño”, y ha sido desarrollada ampliamente por algunas legislaciones nacionales, como el caso de Suecia.

En España, el acceso a la información está considerado en el artículo 105 b del texto constitucional, en el capítulo que trata sobre el gobierno y la administración. Dicho artículo señala que la ley regulará “el acceso de los ciudadanos a los archivos y registros administrativos, salvo en lo que afecte a la seguridad y defensa del Estado, la averiguación de los delitos y la intimidad de las personas”.

Mientras que en México, el derecho de acceso a la información como tal no tiene reconocimiento en la Constitución. Sin embargo, podría caber dentro de una definición amplia del derecho a la información –consagrado en el artículo sexto-, que lamentablemente no existe ni en las leyes ni en la jurisprudencia mexicana. La legislación en la materia, tampoco forma parte de un desarrollo del precepto constitucional. Por ello, es pertinente que el país avance, a la luz de las experiencias internacionales, por el camino de la incorporación del derecho de acceso como una garantía individual de los mexicanos. Algunos estados como Puebla y Morelos lo han hecho en sus respectivas constituciones. Pero todavía falta mucho camino por recorrer para construir un andamiaje institucional sólido, que garantice a los ciudadanos el conocimiento de los documentos públicos.

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04 septiembre 2006

En defensa de los blogs

En días recientes, algunos periodistas han escrito sobre el papel que actualmente juegan los blogs en el conflicto postelectoral mexicano. Merece la pena hacer un paréntesis para explicar a los lectores qué son los blogs. De acuerdo a la definición de la biblioteca más popular de Internet, Wikipedia, un blog es una bitácora o sitio web “periódicamente actualizado que recopila cronológicamente textos o artículos de uno o varios autores donde el más reciente aparece primero, con un uso o temática en particular, siempre conservando el autor la libertad de dejar publicado lo que crea pertinente”.

En México, como fenómeno de comunicación, los blogs adquirieron un protagonismo inusitado en este proceso electoral. Partidarios de Andrés Manuel López Obrador y de Felipe Calderón inauguraron los suyos para difundir las propuestas de sus respectivos candidatos. Al menos fue la intención inicial, ya que, en la medida en que transcurrieron las campañas, dichos espacios se transformaron en auténticos frentes de batalla, obvio reflejo de la polarización que alcanzó la contienda.

Un elemento que ayudó a consolidar la popularidad de estos sitios fue la incorporación de videos informativos y de propaganda, los segundos aunque llenos de ingenio, en ocasiones excesivos y viscerales. Por ejemplo, a López Obrador se le caricaturizó como un avestruz que esconde la cabeza ante sus problemas, mientras que a Felipe Calderón se le comparó con Hitler, y su propaganda con aquella empelada por Goebbels.

Para la mayor parte de los periodistas que han abordado el tema, estas bitácoras son espacios en los que personas anónimas promueven el odio y la desinformación. Y es que en ellos se ha cuestionado intensamente el trabajo de los medios informativos, especialmente el de la televisión, lo que ha provocado que los periodistas reciban una avalancha de correos electrónicos de sus audiencias.

Ciro Gómez Leyva escribió: “un querido colega de la radio me preguntó ayer qué debíamos hacer ante los mails jodidos y a veces aterradores. Le respondí que lo único que se me ocurría era tomar nota y seguir trabajando con la mayor puntualidad periodística posible, independientemente de que muy pocas personas estén interesadas en escuchar y discernir” (Milenio, 25/08/06).

El veterano Carlos Marín fue más allá y atribuyó al candidato de la Coalición por el Bien de Todos la autoría intelectual de los mensajes. “La virulencia de muchos mensajes que desde hace algunas semanas llegan al correo que calza este espacio (sin el aderezo de los insultos y las amenazas), corresponden a la perversidad con que Andrés Manuel López Obrador viene azuzando contra medios y periodistas” (Milenio, 28/08/06).

Mientas que, para Raymundo Rivapalacio, los blogs alientan el aniquilamiento físico de los informadores. “Los radicalismos avanzan rápidamente y la pregunta ya no es si van a linchar un día de estos a un periodista en la calle, sino quién y cuándo será linchado” (El Universal, 28/08/06).

Después de leer tan encendidos comentarios surge la pregunta de si los blogs son vistos como una amenaza para los periodistas, porque, más allá del lenguaje ofensivo que utilizan, marcan la agenda de temas importantes e incluso documentan con mayor rapidez y precisión el minuto a minuto del conflicto en que nos encontramos. Sirva de ejemplo que el Archivo del Congreso de Estados Unidos elabore permanentemente un respaldo de “El sendero del peje” (www.elsenderodelpeje.com), para la consulta del público interesado.

Quizá la razón del enojo de Marín, Gómez Leyva y Rivapalacio, tenga que ver más con el hecho de que la información se empiece a democratizar a través de medios como Internet. Probablemente se deba a la novedad de que los periodistas sean cuestionados públicamente por su desempeño, cuando tradicionalmente son ellos quienes hacen las preguntas, interpretan los sucesos, y en algunos casos, juzgan la inocencia o culpabilidad de las personas.

En cualquier caso, no se puede desconocer la importancia de los blogs en este proceso electoral y postelectoral. Tampoco se les puede callar, no hay modo; la red es libre y cualquier persona puede, gratuitamente, gestionar una bitácora o intervenir en ella. Si son moda o un asunto duradero, eso lo dirá el tiempo. Por lo pronto, no parece cercano su fin. Si a eso sumamos que los medios tradicionales no son capaces de satisfacer la necesidad del público de recibir información variada, oportuna, contrastada y actualizada, los blogs tienen cuerda para mucho rato.

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17 julio 2006

La sociedad releva a políticos y medios

El más de un millón de personas que se dio cita el domingo en el zócalo capitalino ha mandado un mensaje muy claro a los medios y a la clase política: una buena parte de la población duda de la limpieza de la elección del pasado 2 de julio. Esos mexicanos no quieren ser menospreciados. Quieren certidumbre sobre el resultado. Saben que el próximo presidente necesita legitimidad. Tienen razón.

La Coalición por el Bien de Todos y su candidato han sido rebasados. Ya no se trata únicamente de López Obrador y sus simpatizantes, sino de miles o millones de personas que quieren que se clarifique la jornada electoral. En ese sentido, se equivocan quienes ven únicamente un movimiento partidista, y cometen doble error quienes ven “renegados”; se trata ahora de un movimiento social.

Bien escribe el periodista Ricardo Rocha que “nada más falso y tramposo que decir que en esta fase poselectoral hay dos vías excluyentes: la legal en el TEPJF, y la extralegal en las movilizaciones. Porque uno de los preceptos más sagrados de la Constitución es precisamente el derecho a las manifestaciones, como la ocurrida ayer” (El Universal, 17/07/06).

Las movilizaciones, que en todo momento han sido pacíficas, no implican, como algunos analistas quieren dar a entender, que no se respete la vía de la impugnación judicial, sino el derecho constitucional de todos los mexicanos a expresarse con libertad sobre los asuntos públicos. No se le pude pedir a quienes votaron que se queden en su casa durante 6 años hasta la próxima elección, cuando tengan la posibilidad de volver a expresarse. Nadie debería olvidar que la participación democrática comprende dos vías: la voz y el voto.

Pero las pruebas presentadas por la Coalición no son contundentes, señalan algunos con razón. Luego de que se demostrara la poca eficacia de las redes ciudadanas y las estructuras partidistas, las evidencias presentadas por Andrés Manuel López Obrador la semana pasada no han sido lo que se esperaba. Tampoco lo ha sido su explicación sobre sus pretensiones en torno a la impugnación frente al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Por eso los ciudadanos ya relevan al equipo de AMLO del acopio de evidencias. Por esa razón los integrantes del naciente movimiento por la democracia han tomado el asunto en sus manos. El movimiento ciudadano empieza a entender que no puede depositarle toda su confianza a un hombre, y responsabilizarlo de su éxito o su fracaso.

También relevan a los periodistas de su labor de investigar si hubo o no un fraude electoral. Porque, a pesar de la descomunal denuncia, la mayor parte de los medios no ha hecho la tarea. Los periodistas no han sido capaces de investigar por si mismos la veracidad de la acusación, y cuestionan sin cesar. Pero la sociedad ya los cuestiona a ellos.

Ambos relevos tienen como eje principal el del uso de medios alternativos, fundamentalmente a través de Internet. En distintos blogs como “El sendero del peje” (www.elsenderodelpeje.com) o “El Plan de los Tres Puntos” (www.plandelos3puntos.org), se ofrece información actualizada sobre las denuncias ciudadanas en torno a las inconsistencias registradas durante el día de la elección. Ahí están almacenadas, por ejemplo, centenas de discordancias entre las sabanas colocadas afuera de las casillas y los reportes oficiales, así como también hay estudios de matemáticos sobre las curvas del PREP y del conteo distrital, fotografías, videos, en fin, material que el equipo legal del tabasqueño ya empieza a considerar seriamente.

No se puede soslayar el papel de este tipo de medios en procesos electorales. Basta mencionar las manifestaciones masivas en España el 13 de marzo de 2004, un día antes de la jornada electoral, y dos días después de los atentados terroristas en Atocha, mismas que fueron convocadas mediante la red de mensajes de telefonía celular. Para algunos, la organización social modificó sustancialmente la intención de voto, por lo que, José Luis Rodríguez Zapatero del PSOE, se alzó con la victoria sobre Mariano Rajoy, del conservador Partido Poupular (PP).

Hoy la sociedad reclama a los políticos, de todos los bandos, congruencia. Hoy la sociedad reclama a los medios su derecho a estar informada. Planteamientos que no se deben echar en saco roto, si en verdad se cree en la democracia.

03 julio 2006

Los saldos y retos que dejó el domingo


Quizá las del domingo hayan sido las elecciones mejor organizadas de la historia de México, con una enorme participación del electorado, pero sin duda también han sido las más competidas. Esto me produce sentimientos encontrados. Siento en la boca un sabor agridulce.

Por un lado, hay que destacar lo que ya se ha dicho hasta la saciedad: la participación de la sociedad, que venció estrepitosamente al abstencionismo. De acuerdo con recientes reportes del Instituto Federal Electoral (IFE), votó el 58.9% de los empadronados. Lo que quiere decir que hay una gran disposición de la sociedad por participar en la vida pública del país. Se trató de una jornada ejemplar que no tuvo mayores incidentes y que sentó varios precedentes.

Sin embargo, como dijeran los clásicos Calderón y López Obrador, lo aparentemente cerrado de la contienda ha provocado un escenario poco deseable: dos autoproclamados ganadores, y una espera que será larga, muy larga. Los días, las horas, los minutos y los segundos que corran hasta que la autoridad electoral ratifique el triunfo de uno y la derrota de otro serán tensos. La nación jamás había vivido un momento así.

Y es que luego de que el IFE, en la voz de su presidente Ugalde, asegurara que no es posible adelantar resultado alguno, las cosas han empezado a ir de mal en peor. Tenemos un ambiente enrarecido, con llamados del PAN y de la Coalición por el Bien de Todos a que se les reconozca un triunfo que ellos consideran irreversible. En otras palabras, que si el resultado final no los favorece, impugnarán el proceso. Afortunadamente se cuenta con la mediación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que determinará en última instancia quién ganó y quién perdió.

No hay duda de que los candidatos recurrirán a la vía jurisdiccional, y ahí tendrían que acabar las cosas, con una resolución que no deje lugar a dudas. No obstante, los ánimos están encendidos y la confianza en las instituciones se debilita. Estamos ante un hecho inédito, del que deberemos sacar lecciones, y que, a la fecha, ya deja algunos saldos.

El primero es el esbozo de un sistema político bipartidista para el país. Con la caída del PRI a una tercera posición en el Congreso, y el pequeño margen de distancia entre las dos principales fuerzas políticas, parece que avanzamos hacia una polarización social. Izquierda o derecha ¿ese será el dilema para los próximos años?

Otra consecuencia, que seguramente ya ha sido valorada por los principales contendientes, es que, esa nueva correlación de fuerzas en el legislativo, tendrá repercusiones sobre las que vale la pena detenerse. A diferencia de la legislatura actual, es probable que no haya parálisis en el Congreso, sino que la oposición concrete una alianza para sacar adelante reformas que no necesariamente sean compartidas por quien gobierne. En ese sentido, el Revolucionario Institucional será el partido comodín y aprovechará su papel, eso es seguro.

Mientras adelantamos estas conclusiones, la madre de todas las batallas está en curso. Por eso bien vale hacer un llamado a la sociedad a que se llene de paciencia y espere los resultados oficiales. Y que, dado el caso, apueste por la vía jurídica para la resolución de los conflictos. Si es preciso, voto por voto, que se hagan los recuentos que sean necesarios. La sociedad lo merece. Tampoco las autoridades electorales, que han sido constituidas tras varios años de lucha, podrían escatimar recursos o esfuerzos en esa tarea.


El país ha cambiado desde 1988. Las elecciones del domingo son una muestra de ello. Hoy contamos con un andamiaje institucional diseñado para dar certidumbre al los procesos. Estamos, literalmente, ante la prueba de fuego para la democracia electoral mexicana. ¿La superaremos? Esperemos que si.

20 junio 2006

La campaña negra si funciona

Luego de un debate gris, que cumplió con casi todos los pronósticos, las preferencias electorales se han modificado sustancialmente, al menos, es lo que señalan los estudios demoscópicos. Y es que en el período conocido como posdebate, el candidato blanquiazul, Felipe Calderón, ha bajado del primero al segundo lugar en la contienda presidencial.

El llamado “cuñis gate”, con las revelaciones sobre los negocios de Diego Zavala, cuñado de Calderón, ha dado un vuelco a las encuestas para elevar nuevamente a López Obrador a la primera posición. Una nueva guerra de spots inició, ahora liderada por la Coalición por el Bien de Todos. Con esto, el sol azteca y sus aliados demuestran que también pueden hacer bien una “campaña negra”. Para el PAN ya quedó claro que el que se ríe, se lleva, y si López Obrador puede ser “un peligro para México”, entonces también Calderón puede ser “manos sucias”.

Por su parte, la respuesta albiazul no ha sido eficaz. Tanto la campaña en medios como el propio candidato han sido incapaces de sostener una defensa contundente de las serias imputaciones hechas por el tabasqueño. La percepción, por tanto, vence cualquier realidad.

En la entrega pasada señalamos: “qué pobre tiene que ser una democracia si una elección puede definirse por un debate” (Mediática, 05/06/06). Hoy se puede hacer una afirmación en sentido similar. Qué pobre tiene que ser una democracia si una elección puede definirse en el posdebate. Una afirmación que tiene serias implicaciones sobre la forma en que los mexicanos decidimos nuestro voto.

Es poco saludable que el sufragio se decida en función del carisma de los candidatos, o de quién tiene el mejor spot. En pocas palabras, una democracia así no puede ser democracia. Las últimas semanas han sido representativas de los vaivenes del electorado. Primero López Obrador arriba, luego Felipe, una vez más AMLO.

Les estamos enseñando a los políticos que sí sirven sus campañas sucias, que deben seguir haciéndolas pues la sociedad se deja convencer sin mayores elementos, a las primeras de cambio. ¿Acaso tendrá Calderón que recurrir a un nuevo escándalo para subir puntos? La política no puede seguir como un intercambio infinito de acusaciones.

Lo que se define en esta elección no es un asunto menor. Se trata de dejar en claro el rumbo de nación que deseamos para los próximos años. No se le debiera dar el mismo tratamiento que a una final de “Cantando por un sueño” o “La Academia”.

El jueves y viernes de esta semana se publicarán nuevas encuestas, las últimas permitidas por la normatividad electoral. Quien esté arriba hará lo posible por mantener esa imagen ante la población. Quien esté abajo hará lo indecible por cambiar esa percepción. Nuevas acusaciones vendrán, otros escándalos se desatarán. La pregunta es ¿les volverá a funcionar?

04 junio 2006

¿Debate decisivo?

Que pobre tiene que ser una democracia si una elección puede definirse por un debate. Y es que en los últimos días, analistas de diversos medios han dado a entender que en el debate presidencial del martes, puede decidirse el resultado de los comicios. Si esto sucede así, es por demás lamentable. Lo es porque poco puede agregar un encuentro de este tipo, a lo que se ha dicho en las campañas. Presentaciones escuetas de los participantes, ataques, contraataques: efectismo.

Si bien la intención de los debates es que los electores tengan la posibilidad de contrastar las propuestas de los candidatos, cuando éstas son demagogia, lo que en verdad se pone en juego es el carisma de los aspirantes. Que si uno sonrío más, que si el otro trastabilló, que si aquel se puso nervioso, etc. Al final, las sagradas encuestas revelarán el nombre del ganador. ¿Ganador?, ¿pues que es un concurso de oratoria? En el contexto de la actual campaña electoral, el debate será un elemento más del circo en que ésta se ha convertido.

No se puede borrar de un plumazo lo que ha caracterizado a la contienda, primero con la duración excesiva de las campañas, una precampaña no regulada, declaraciones pintorescas, un organismo electoral tibio, spots y más spots que no dicen nada, dinero tirado a la basura. Es poco factible que el debate modifique sustancialmente las percepciones de los electores, ya que no aportará suficientes elementos para tomar o cambiar una decisión.

Es de esperar que Felipe Calderón, del PAN, intente consolidar su pequeña ventaja sobre Andrés Manuel López Obrador, y que para ello recurra a lo mejor del repertorio que ha exhibido durante los últimos meses. Probablemente hará alguna revelación escandalosa. También se asegurará de presentarse como un candidato victorioso, como un hombre de ideas claras y de proyectos realistas, en fin, como un hombre que llevará al país al desarrollo, y que realizará el cambio prometido en el 2000. El deslinde con Fox será fundamental.

Por su parte, el candidato de la Alianza Por el Bien de Todos intentará contrarrestar la campaña negra de la que ha sido objeto, mediante la reiteración de la viabilidad de su propuesta económica, y, sobre todo, se afanará en demostrar que no es un “peligro para México”. Sin duda, tratará de corregir el error de no haber participado en el primer encuentro. Insistirá en los temas de su campaña, en el recorte del gasto burocrático, en el incremento del gasto social, en una verdadera reforma educativa, y otros temas que ha manejado recientemente. No sería extraño que AMLO buscara la empatía con el electorado mediante el recurso de victimizarse, que tanto le sirvió en el pasado.

Ahora, el candidato del PRI, Roberto Madrazo, tiene frente a sí la más reciente encuesta de María de las Heras, que lo mete de lleno a la pugna por la presidencia, cuando los demás estudios demoscópicos lo daban por muerto. Ante un escenario como el descrito, es previsible que Madrazo enfoque su energía en presentarse como una tercera alternativa, frente a las luchas intestinas entre el PAN y la Alianza por el Bien de Todos. Una hipótesis menos probable, es que hiciera un guiño a López Obrador, sobre todo después de los recientes enfrentamientos al interior de su partido, en el que algunos militantes, como Manuel Bartlett y Cantón Zetina, han llamado al voto en favor del “peje”. Esto hubiera podido darse en otras circunstancias, no ahora que la pelea es de tres.

A lo anterior hay que sumar el nivel de penetración que consiga el programa, ya que, en México, estos ejercicios no suelen despertar el interés de la población, harta de la política y de los políticos. Por todo ello, no es descabellado mostrarse escéptico sobre la influencia que pueda tener el debate en las preferencias electorales. Lo descabellado, en cambio, sería que ésta fuera grande, porque indicaría que en el país el voto aún no es producto de una reflexión profunda, de un conocimiento de la historia y trayectoria de cada candidato, de una evaluación de sus propuestas, sino de una serie de factores intrascendentes, por decir lo menos. Lujo, que la sociedad ya no se debería permitir. Sin embargo, eso está por verse.

21 mayo 2006

A propósito de la democracia

Ahora que en la contienda presidencial todos los aspirantes se nos presentan como auténticos demócratas, conviene preguntarnos a qué visión de la democracia aluden, porque si un concepto no ha permanecido estático a lo largo de la historia, ha sido precisamente éste, que aún es objeto de debate.

Hoy por hoy, hablar de la democracia tiene implicaciones diversas, condicionadas por el desarrollo histórico de esta idea. Conviene señalar que la concepción moderna de la democracia arribó con el liberalismo, para desplazar a la democracia de los “antiguos” –como la denominó, con un dejo de desprecio, Benjamín Constant-, que se caracterizaba por el ejercicio de las libertades públicas, es decir, la participación de las personas en las decisiones colectivas. En contraposición, la llamada democracia de los “modernos”, se refiere al goce de la libertad privada, porque al parecer es en “lo privado” donde están los más preciados bienes. Y la participación, por consecuencia, se limita casi exclusivamente al terreno electoral.

Por ello es que liberales contemporáneos como Bobbio, han llegado a una definición ya clásica de la democracia, como “un conjunto de reglas (primarias o fundamentales) que establecen quién está autorizado para tomar las decisiones colectivas y bajo qué procedimientos” (Norberto Bobbio, El futuro de la democracia, 2001).

Entendida de ese modo, es claro que la democracia no es tanto una práctica, sino ese “conjunto de reglas” o normas, que es la legislación. Por lo tanto, es perfectamente legítimo ser democrático de forma pero no de fondo. Por ello es que a este tipo de democracia se le ha denominado procedimental o formal.

La cuestión de la representación también merece un comentario. De acuerdo a Bobbio, hay un “quien” que toma “las decisiones colectivas”, lo que implica que la sociedad ha delegado en una o algunas personas, la representación de sus intereses. Y ello entraña algunos supuestos más que cuestionables, como el que los representantes designados conocen a fondo las necesidades y los temas que atañen a la comunidad. Ahora, si un representante no hace bien su trabajo, la única forma de reprochárselo es en las urnas.

Lo que nos lleva a la pregunta: ¿por qué este esquema es el que domina las democracias actuales? No hay una respuesta simple, pero el académico Marcos Roitman sostiene una teoría interesante que señala que se trata de una forma de legitimar el modelo económico excluyente del neoliberalismo. Y agrega: “vaciada de sus contenidos políticos (la democracia) puede ser reivindicada por el capitalismo sin mayores contradicciones” (Marcos Roitman, Las razones de la democracia en América Latina, 2001).

El propio Bobbio ha dado a entender que el liberalismo -que conlleva una buena dosis de individualismo- y la democracia son incompatibles, a menos “que no se considere la democracia desde el punto de vista de su ideal igualitario”. En otras palabras, que la lucha por la justicia social quede relegada a un segundo plano para beneficiar a unos cuantos, los del poder económico. Por ejemplo, en México con el Fobaproa, los últimos gobiernos han preferido que varias generaciones de mexicanos paguen la deuda de un puñado de empresarios, que especularon con el ahorro de la población.

Por ello es necesaria una reconsideración de la idea democrática, como la que dibuja el portugués Boaventura de Sousa Santos, quien menciona que es necesario que se dejen a un lado los diseños acartonados de la democracia y ésta se ponga en práctica, a través de principios básicos de acción social, como la creación de las condiciones para que “la ansiedad de los excluidos se convierta en motivo de ansiedad de los incluidos hasta conseguir hacer socialmente patente que la reducción de la ansiedad de unos no se consigue sin reducir la ansiedad de los otros”. (Boaventura de Souza Santos. Reinventar la democracia, reinventar el Estado. 1999).

Lo anterior sólo puede operar con la participación política de los ciudadanos, para convertir a la democracia, no en un mero procedimiento, sino en la expresión palpable de la conciencia cívica de las personas. Asunto que en la elección del 2 de julio, está más presente de lo que pensamos ¿o no?